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Constanza Urrejola y la música: vocación y tradición familiar

La profesora de piano de la EAM, Constanza Urrejola, tuvo su primer acercamiento con la música a temprana edad. Con apenas 5 años, sus padres la inscribieron en clases de iniciación musical en la Universidad Católica que, a la postre, eran talleres preparatorios para ingresar al Instituto de Música de la PUC. Ambos instrumentistas de formación clásica contribuyeron en esos primeros pasos, junto con el piano que siempre fue parte del paisaje en el hogar de los Urrejola Gálvez.

Su amor por la música no ha cambiado. Hace 2 años que Constanza se integró a la EAM, primero como profesora reemplazante de piano y luego en calidad de titular. Pero el camino comenzó a pavimentarse en el conservatorio de la UC. Cuenta que el día de la audición le solicitaron que tocara el piano, pero ella sólo tenía nociones de metalófono. Y fueron esos conocimientos, sumado a la improvisación, los que permitieron que la niña terminara aceptada.

“Estudié con el profesor Miguel Ángel Jiménez. Asistí a concursos, participé en muchas clases magistrales, ofrecí conciertos en Santiago y regiones. Así lo hice durante toda mi infancia hasta los 17 años”, recuerda.

Euritmia y acompañamiento

La euritmia es un arte de movimiento creado en 1912 y desde 1919 forma parte del currículo escolar del método pedagógico Waldorf. Constanza se educó en un colegio con esas características y no tardó en convertirse en pianista de acompañamiento, actividad que sólo abandonó hace 2 años, desarrollando casi en paralelo sus primeras incursiones formales en la docencia.

“La rebeldía momentánea”, tocó a Constanza. Estudió Derecho en la Universidad Católica de Valparaíso y Periodismo en la Universidad Diego Portales, carrera que terminó. “Saliendo del colegio quería descubrir otras cosas. Estudié derecho un par de años y después me gustaba mucho leer, me gustaban mucho las comunicaciones y me metí a periodismo. Me iba súper bien, estaba contenta y motivada. Fue en ese momento, en la mitad de la carrera, que me reencontré con el piano. Ahí descubrí que mi vocación era enseñar lo que había aprendido y el contacto con los niños”, explica la profesora de piano.

Y fue así que en 2015 llegó como docente de reemplazo, gracias al dato de Ariel Pino, ex profesor de la EAM y ex alumno de piano de su madre en el pasado. Lo que más atrae a Constanza del modelo educativo de la EAM es la diversidad de alumnos que ahí se congregan. “Tengo alumnos con discapacidad, alumnos con Síndrome de Down, tengo alumnos que estudian muchísimo y sus avances son notorios y llegan a tocar en 2 meses algo que otro alumnos que van más lento logran tocar en 2 años. Tengo alumnos de 70 años que llegaron acá sin saber nada y son muy felices al poder leer una partitura. La gracia que tiene la escuela es el aprendizaje en base a los progresos individuales”.

En la actualidad, Constanza Urrejola está ciento por ciento enfocada en la docencia. Reparte sus horas semanales de clases de piano entre la EAM y el Colegio Alexander, en la comuna de Ñuñoa.